sábado, 9 de noviembre de 2013

El niño y el charro negro.
Asunción Tlacolulita,  lugar  con muchos  árboles y un calor inmenso, lleno de historia.
Una noche cuando los perros ladraban y los gatos maullaban, en la calle principal había un niño, nadie sabía la razón por la cual, él se paraba todas las noches ahí, nadie lo conocía, se decía que él era de un pueblo ajeno a la región, nunca hablaba con nadie, no había persona que supiera donde vivía pues  solo aparecía por las noches.
A la mañana siguiente llegaron unos turistas de viaje, al desempacar el padre sintió escalofríos, pero no dijo nada para no preocupar a su familia.
Pasaban los días, y en las noches tenían sueños extraños sobre un niño y alguien que pasaba montando a caballo, con aspecto charro,  y  muchas cosas de oro. Nadie decía nada.
La noche oscura cubría el cielo, fue entonces cuando uno de los chicos de la familia  salió a dar un paseo por las calles,  pues se sentía mal porque había peleado con su novia.
 A ellos nadie les había dicho sobre lo que ahí pasaba en las noches, por eso no tenían cuidado al salir,  el chico comenzó caminar,  llegó a la calle principal de ahí, de lejos vio a un niño  y a un señor parados a mitad de la  calle, quiso acercarse pero cuando estaba a unos escasos dos metros, el señor giro completamente la cabeza como si no tuviera huesos en el cuello, con los ojos completamente blancos  dijo – ¡¡vete!!-  se trataba del charro. El chico intentó huir pero  fue imposible porque  al correr tropezó con un tope en construcción.
 Tiempo después el chico murió por  que no pudo soportar lo que había visto. Cuentan las personas que el niño que se paraba siempre ahí era un Ángel que intentaba correr al llamado charro, se dice que a partir de que la calle fue terminada de pavimentar  él dejó de pasar por ahí. 

Autor: Amayrani Reyes Cruz.
Editor: Abril Hernández Espinoza.

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