sábado, 9 de noviembre de 2013

La sombra que te mira.
En la calle oriente de Miahuatlán, Oaxaca, se sentía una soledad enorme, siendo  las tres de la mañana  sonó  el teléfono en la casa de la familia García, la mamá se levantó y contesto. Su hija, que dormía en el cuarto de al lado se levantó al oír el teléfono, pues  toda la noche había tenido pesadillas, fue al cuarto de sus padres, donde encontró a su madre llorando,  era su tía,  avisando que su abuelita  anteriormente  muy enferma, se había puesto mal y de camino al hospital había fallecido.
 La madre lloraba desconsolada, mientras la hija hacia memoria, alguien había estado despidiéndose en sus sueños, era su abuelita. Su madre le dijo a ella y a su padre que tenía que arreglar la casa de su abuelita, casualmente habían decido viajar a Miahuatlán  a pasar muertos, sus demás tíos llegarían más tarde con su abuelita, pero los papeles habían cambiado su abuelita no entraría como siempre caminando con vida, sino solo el cuerpo en una caja y con el espíritu en el aire.
Esa madrugada ellos arreglaron la casa, prepararon todo para el funeral, después de esos días fue duro para todos, pero más para la niña, sentía que alguien la visitaba y cuando subía al cuarto de su abuelita alguien estaba sentada ahí.
La madre entró en una enorme depresión por la falta de su madre, un año vistió de negro y  cada domingo viajaba a Miahuatlán  para dejarle flores. 
Pasando el tiempo  la niña cumplió 16 años, una noche, que fue con sus padres a Miahuatlán, tenía mucha tarea y decidió dormirse tarde para poder avanzar, se quedó en la sala donde se encuentran las fotos de sus abuelitos, ya eran las dos de la mañana cuando la niña seguía con la tarea.
 La niña  escuchaba música  cuando  de repente oyó que las puertas de las vitrinas se abrían, en la puerta de la sala se veía una sombra,  con miedo siguió en su tarea pero los ruidos volvieron, parecidos a los que se escuchan cuando tocan la puerta,  los volvió a ignorar, cuando estaba muy atenta en la pantalla de la computadora se percató de que alguien la veía.
La sombra caminaba hacia ella, con mucho pánico le gritaba a su mamá para  que bajara a la sala porque no aguantaba el miedo,  su madre no vio nada, la sombra ya no estaba, con miedo dejo la tarea y  subió a dormir, pasó el fin de semana y regresó a Oaxaca.
Meses después unos amigos de su tío se quedaron a dormir en la misma sala. A las dos de la mañana uno de ellos  escucho los mismos ruidos que la adolescente había oído la vez anterior, la vitrina, la puerta y la sensación de alguien viéndolo,
con la diferencia, que su amigo sintió que la sombra caminaba sobre él y se sentaba en el sillón donde siempre se  sentaba su abuelita.
Se dice que desde ese día todas las madrugadas a las dos de la mañana el espíritu de su abuelita regresa a su  sala a sentarse en su sillón favorito esperando que su nieta vuelva a platicar con ella.

Autor: Ivonne López García.
Editor: Abril Hernández Espinoza.

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