El niño y el charro negro.
Asunción Tlacolulita, lugar con muchos árboles y un calor inmenso, lleno de historia.
Una noche cuando los perros ladraban y los gatos maullaban, en la calle principal había un niño, nadie sabía la razón por la cual, él se paraba todas las noches ahí, nadie lo conocía, se decía que él era de un pueblo ajeno a la región, nunca hablaba con nadie, no había persona que supiera donde vivía pues solo aparecía por las noches.
A la mañana siguiente llegaron unos turistas de viaje, al desempacar el padre sintió escalofríos, pero no dijo nada para no preocupar a su familia.
Pasaban los días, y en las noches tenían sueños extraños sobre un niño y alguien que pasaba montando a caballo, con aspecto charro, y muchas cosas de oro. Nadie decía nada.
La noche oscura cubría el cielo, fue entonces cuando uno de los chicos de la familia salió a dar un paseo por las calles, pues se sentía mal porque había peleado con su novia.
A ellos nadie les había dicho sobre lo que ahí pasaba en las noches, por eso no tenían cuidado al salir, el chico comenzó caminar, llegó a la calle principal de ahí, de lejos vio a un niño y a un señor parados a mitad de la calle, quiso acercarse pero cuando estaba a unos escasos dos metros, el señor giro completamente la cabeza como si no tuviera huesos en el cuello, con los ojos completamente blancos dijo – ¡¡vete!!- se trataba del charro. El chico intentó huir pero fue imposible porque al correr tropezó con un tope en construcción.
Tiempo después el chico murió por que no pudo soportar lo que había visto. Cuentan las personas que el niño que se paraba siempre ahí era un Ángel que intentaba correr al llamado charro, se dice que a partir de que la calle fue terminada de pavimentar él dejó de pasar por ahí.
Autor: Amayrani Reyes Cruz.
Editor: Abril Hernández Espinoza.
sábado, 9 de noviembre de 2013
La niña de la casa embrujada
Cuenta la leyenda que una pareja de jóvenes esposos y su hija estaban construyendo una casa a las afueras de una ciudad, la casa estaba casi por concluir y ellos iban a ver los avances cada fin de semana, la niña estaba muy emocionada porque iban a tener una casa nueva y enorme en la cual podría jugar mucho.
En una de sus visitas semanales la niña subió al segundo piso para elegir cuál sería su habitación, sus papás le dijeron que tuviera cuidado porque las escaleras aun no estaban terminadas, y parecían un enorme hoyo sin los barandales alrededor, la niña prometió tener cuidado y subió. Estuvo dando vueltas y corriendo por el piso de arriba, hasta que se cansó y se asomó por el hoyo de las escaleras para saludar a sus papás, pero perdió el equilibrio y cayó, sus papás que no estaban atentos a la niña escucharon los gritos y corrieron hacia ella pero era demasiado tarde, la caída había sido demasiado para la niña y murió al instante.
Después de eso la pareja no pudo soportar el dolor de haber perdido a su hija y tenían constantes pesadillas. Una noche entre sus pesadillas soñaron que la niña los llamaba, así que se pararon y la siguieron hasta la casa que había quedado inconclusa después de su muerte, ahí los dos se suicidaron por su hija y encontraron los cuerpos algunos días después.
Por muchos años nadie quiso comprar la casa por miedo a todo lo que contaban sobre ella, hasta que otro matrimonio la compro. Todas las noches escuchaban ruidos y voces, les aterraban demasiado y su pequeño hijo de 4 años tenía constantes pesadillas con la niña que había muerto ahí; decidieron vender la casa y aunque les costó trabajo encontrar un comprador al fin encontraron uno. Eran unos jóvenes, hicieron todas las modificaciones necesarias, les tomo un poco de tiempo pero al fin lo lograron.
Para el día de la inauguración habían invitado a muchas personas, se suponía que estaría llena, y así fue, asistieron personas de diferentes edades, por ser la inauguración hicieron una fiesta de disfraces
Cuando ya era tarde y quedaban pocas personas, uno de los jóvenes, camino hasta un barranco que había cerca y se tiró, al igual que la niña, murió al instante. Desde entonces nadie se ha atrevido a entrar a la casa, menos comprarla.
Autor: Jessica Cecilia Blanco Méndez.
Editor: Abril Hernández Espinoza.
Cuenta la leyenda que una pareja de jóvenes esposos y su hija estaban construyendo una casa a las afueras de una ciudad, la casa estaba casi por concluir y ellos iban a ver los avances cada fin de semana, la niña estaba muy emocionada porque iban a tener una casa nueva y enorme en la cual podría jugar mucho.
En una de sus visitas semanales la niña subió al segundo piso para elegir cuál sería su habitación, sus papás le dijeron que tuviera cuidado porque las escaleras aun no estaban terminadas, y parecían un enorme hoyo sin los barandales alrededor, la niña prometió tener cuidado y subió. Estuvo dando vueltas y corriendo por el piso de arriba, hasta que se cansó y se asomó por el hoyo de las escaleras para saludar a sus papás, pero perdió el equilibrio y cayó, sus papás que no estaban atentos a la niña escucharon los gritos y corrieron hacia ella pero era demasiado tarde, la caída había sido demasiado para la niña y murió al instante.
Después de eso la pareja no pudo soportar el dolor de haber perdido a su hija y tenían constantes pesadillas. Una noche entre sus pesadillas soñaron que la niña los llamaba, así que se pararon y la siguieron hasta la casa que había quedado inconclusa después de su muerte, ahí los dos se suicidaron por su hija y encontraron los cuerpos algunos días después.
Por muchos años nadie quiso comprar la casa por miedo a todo lo que contaban sobre ella, hasta que otro matrimonio la compro. Todas las noches escuchaban ruidos y voces, les aterraban demasiado y su pequeño hijo de 4 años tenía constantes pesadillas con la niña que había muerto ahí; decidieron vender la casa y aunque les costó trabajo encontrar un comprador al fin encontraron uno. Eran unos jóvenes, hicieron todas las modificaciones necesarias, les tomo un poco de tiempo pero al fin lo lograron.
Para el día de la inauguración habían invitado a muchas personas, se suponía que estaría llena, y así fue, asistieron personas de diferentes edades, por ser la inauguración hicieron una fiesta de disfraces
Cuando ya era tarde y quedaban pocas personas, uno de los jóvenes, camino hasta un barranco que había cerca y se tiró, al igual que la niña, murió al instante. Desde entonces nadie se ha atrevido a entrar a la casa, menos comprarla.
Autor: Jessica Cecilia Blanco Méndez.
Editor: Abril Hernández Espinoza.
Mi abuelo y yo
Hace 10 años, se decía que un solitario pueblo era fantasma porque la gente no lo habitaba. Era en ese pueblo donde miles de familias habían muerto por un tipo de brujas que salían todas las noches y se llevaban a los niños, las familias se volvían completamente locas y se mataban.
Una noche llego una familia al pueblo compuesta por 4 integrantes: papá, mamá, un niño pequeño de 4 años y su hermana mayor de 7. Llegaron a habitar una casa en el centro del pueblo, esta tenía una vista un tanto espantosa, pero la señora pensó que con unos pequeños arreglos quedaba de maravilla. Pasaron un par de años para que esta quedara perfecta, mientras la señora arreglaba la casa encontraba muchas cosas raras dentro, desde pequeños juguetes rotos en mil pedazos hasta ropa con sangre y notas que decían “hoy es el día”, “me quiero ir a otro lado y jugar” o cosas mucho más extrañas, ella trataba de no hacer caso.
Pero un día el pequeño Axel estaba solo sentado en una esquina del cuarto cantando y platicando, su mama lo fue a ver y le pareció demasiado raro porque su hijo le dijo que estaba platicando con su abuelito, ella pensó que era su amigo imaginario pero era demasiado raro, el niño tenía un perro, se llamaba Popeye, Popeye siempre se alborotaba cuando estaba con el pequeño Axel y siempre trataba de morder algo pero nunca se veía que era.
Una noche Axel salió al patio, estaba parado en un charco y dijo que ya se iba, que se iría a vivir con su abuelo y que quería ir a jugar con sus demás amiguitos que habían ido por él. Mientras él estaba ahí sus papas no podía hacer nada solo veían como el pequeño se iba metiendo cada vez más al charco, hundiéndose y como una sorpréndete luz salía de ahí.
Fue así como pudieron ver al espíritu quien realmente no era su abuelo sino un señor de mayor edad que había muerto en esa casa esperando a su nieto.
Autor: Jazmín Susana Chávez Mateo.
Editor: Abril Hernández Espinoza.
Hace 10 años, se decía que un solitario pueblo era fantasma porque la gente no lo habitaba. Era en ese pueblo donde miles de familias habían muerto por un tipo de brujas que salían todas las noches y se llevaban a los niños, las familias se volvían completamente locas y se mataban.
Una noche llego una familia al pueblo compuesta por 4 integrantes: papá, mamá, un niño pequeño de 4 años y su hermana mayor de 7. Llegaron a habitar una casa en el centro del pueblo, esta tenía una vista un tanto espantosa, pero la señora pensó que con unos pequeños arreglos quedaba de maravilla. Pasaron un par de años para que esta quedara perfecta, mientras la señora arreglaba la casa encontraba muchas cosas raras dentro, desde pequeños juguetes rotos en mil pedazos hasta ropa con sangre y notas que decían “hoy es el día”, “me quiero ir a otro lado y jugar” o cosas mucho más extrañas, ella trataba de no hacer caso.
Pero un día el pequeño Axel estaba solo sentado en una esquina del cuarto cantando y platicando, su mama lo fue a ver y le pareció demasiado raro porque su hijo le dijo que estaba platicando con su abuelito, ella pensó que era su amigo imaginario pero era demasiado raro, el niño tenía un perro, se llamaba Popeye, Popeye siempre se alborotaba cuando estaba con el pequeño Axel y siempre trataba de morder algo pero nunca se veía que era.
Una noche Axel salió al patio, estaba parado en un charco y dijo que ya se iba, que se iría a vivir con su abuelo y que quería ir a jugar con sus demás amiguitos que habían ido por él. Mientras él estaba ahí sus papas no podía hacer nada solo veían como el pequeño se iba metiendo cada vez más al charco, hundiéndose y como una sorpréndete luz salía de ahí.
Fue así como pudieron ver al espíritu quien realmente no era su abuelo sino un señor de mayor edad que había muerto en esa casa esperando a su nieto.
Autor: Jazmín Susana Chávez Mateo.
Editor: Abril Hernández Espinoza.
El duende se ha enamorado.
En una comunidad de Veracruz, llamada Catemaco una señora me contó su experiencia con seres extraños, curiosos pero extraños.
Se encontraba en su casa cuando un sonido raro la despertó, dice que sonaban como risas muy agudas. No hizo caso, pues en esa comunidad es muy común, este tipo de cosas, escuchar ruidos extraños, ver cosas no tan normales, etc.
Al otro día se encontraba con su esposo y su hijo, limpiando y acomodando su casa, porque se acababan de mudar.
Cuando dejaban algo en un lugar, esto desaparecía y aparecía en otro.
En alguna ocasión dejaron las llaves en el desayunador y aparecieron en la mesa, la señora le pregunto a su esposo que si las había tomado. El contesto que no, entonces dedujo que había sido su hijo. Pero su hijo estaba jugando en su cuarto.
Cuando la señora se percató de las cosas que estaban sucedido en su casa, le comento a su esposo, pero lamentablemente no le creyó.
Después de haber ocurrido varias veces lo mismo, dejo los cerillos en el borde de la ventana a propósito para ver ¿Qué sucedía con ellos? Se fue y cuando regreso los cerillos se encontraban en la mesa, lo peor de esto es que aparentemente estaba sola.
Salió de su casa para contarle a su hermana lo que pasaba, ella le dijo que cuando pasara esto, se pusiera alguna prenda de vestir o los zapatos al revés y así la dejarían de molestar.
Cuando regreso a su casa, ya con la blusa al revés, encontró a medio pasillo de su casa una hermosa flor. Pero antes de recogerla se acordó de lo que su mamá le decía de pequeña, “Cuando un chaneque (duende) se enamora, deja una flor y si la recoges, es como si lo aceptaras, y no te dejara de molestar”
La señora no recogió la flor, pero hasta ahora ella sigue viviendo en el mismo lugar con las mismas molestias.
Autor: Abril Hernández Espinoza.
En una comunidad de Veracruz, llamada Catemaco una señora me contó su experiencia con seres extraños, curiosos pero extraños.
Se encontraba en su casa cuando un sonido raro la despertó, dice que sonaban como risas muy agudas. No hizo caso, pues en esa comunidad es muy común, este tipo de cosas, escuchar ruidos extraños, ver cosas no tan normales, etc.
Al otro día se encontraba con su esposo y su hijo, limpiando y acomodando su casa, porque se acababan de mudar.
Cuando dejaban algo en un lugar, esto desaparecía y aparecía en otro.
En alguna ocasión dejaron las llaves en el desayunador y aparecieron en la mesa, la señora le pregunto a su esposo que si las había tomado. El contesto que no, entonces dedujo que había sido su hijo. Pero su hijo estaba jugando en su cuarto.
Cuando la señora se percató de las cosas que estaban sucedido en su casa, le comento a su esposo, pero lamentablemente no le creyó.
Después de haber ocurrido varias veces lo mismo, dejo los cerillos en el borde de la ventana a propósito para ver ¿Qué sucedía con ellos? Se fue y cuando regreso los cerillos se encontraban en la mesa, lo peor de esto es que aparentemente estaba sola.
Salió de su casa para contarle a su hermana lo que pasaba, ella le dijo que cuando pasara esto, se pusiera alguna prenda de vestir o los zapatos al revés y así la dejarían de molestar.
Cuando regreso a su casa, ya con la blusa al revés, encontró a medio pasillo de su casa una hermosa flor. Pero antes de recogerla se acordó de lo que su mamá le decía de pequeña, “Cuando un chaneque (duende) se enamora, deja una flor y si la recoges, es como si lo aceptaras, y no te dejara de molestar”
La señora no recogió la flor, pero hasta ahora ella sigue viviendo en el mismo lugar con las mismas molestias.
Autor: Abril Hernández Espinoza.
Las mariposas verdes
Cuenta la leyenda que hace algunos años un hombre sabio vio acercarse al altar de la virgen varias mariposas verdes, exactamente cuatro mariposas que lo rodearon y le hicieron el día más feliz tanto que llegó a un grado de paz interior.
Esa mañana el hombre empezó a preparar la boda de su única hija, quien se casaría al atardecer y que años atrás había perdido a tres de sus tíos y muy recientemente a su abuelita con la cual tenía una extraordinaria conexión y que desde pequeña ella estuvo al pendiente de su cuidado. El amor entre las dos había sido del más puro, ninguna persona pudo romper el lazo entre ellas. Todos los días al caer el sol veía volar una mariposa verde a través de los vidrios de su ventana y sin darle importancia cerraba las cortinas y se ponía a cantar.
Días atrás el hombre sabio soñó con sus tres hermanos que habían fallecido, le dijeron que estarían presentes el día que su hija diera ese paso importante en su vida.
Del mismo modo el futuro esposo de la hija, que había conocido a su abuelita una navidad antes de que ella falleciera, soñó con ella entre ese sueño le dijo que agradecía el amor que dado a su nieta y como gratitud ella estaría presente durante el enlace matrimonial.
A la mañana siguiente el futuro esposo fue a buscar al hombre sabio y le contó el sueño. El día de la boda el hombre sabio subió al cuarto de su hija a platicar con ella sobre los sueños de los días atrás, este le dio su bendición como era la tradición familiar y entre aplausos, cuetes y banda salió hacia el altar para darle gracias a la virgen.
Cuando se arrodillo ante el altar una mariposa verde se paró en su mano y detrás de volaban tres más, en ese momento sintió la presencia de su abuelita amada y de sus tíos, su padre al ver que no regresaba fue a alcanzar a su hija y vio las mariposas, lo rodearon y en ese momento la paz invadió su cuerpo.
Los dos entendieron que hay un solo paso entre la vida y la muerte, además que las personas que más amamos regresan a la tierra como mariposas a recordarnos lo maravilloso de la vida, a vivir con nosotros el mejor momento y a enseñarnos que ellos nunca nos olvidaran y cuando necesites de ellos estarán contigo pase lo que pase.
Autor: Michelle Santiago Mesinas.
Editor: Abril Hernández Espinoza.
Cuenta la leyenda que hace algunos años un hombre sabio vio acercarse al altar de la virgen varias mariposas verdes, exactamente cuatro mariposas que lo rodearon y le hicieron el día más feliz tanto que llegó a un grado de paz interior.
Esa mañana el hombre empezó a preparar la boda de su única hija, quien se casaría al atardecer y que años atrás había perdido a tres de sus tíos y muy recientemente a su abuelita con la cual tenía una extraordinaria conexión y que desde pequeña ella estuvo al pendiente de su cuidado. El amor entre las dos había sido del más puro, ninguna persona pudo romper el lazo entre ellas. Todos los días al caer el sol veía volar una mariposa verde a través de los vidrios de su ventana y sin darle importancia cerraba las cortinas y se ponía a cantar.
Días atrás el hombre sabio soñó con sus tres hermanos que habían fallecido, le dijeron que estarían presentes el día que su hija diera ese paso importante en su vida.
Del mismo modo el futuro esposo de la hija, que había conocido a su abuelita una navidad antes de que ella falleciera, soñó con ella entre ese sueño le dijo que agradecía el amor que dado a su nieta y como gratitud ella estaría presente durante el enlace matrimonial.
A la mañana siguiente el futuro esposo fue a buscar al hombre sabio y le contó el sueño. El día de la boda el hombre sabio subió al cuarto de su hija a platicar con ella sobre los sueños de los días atrás, este le dio su bendición como era la tradición familiar y entre aplausos, cuetes y banda salió hacia el altar para darle gracias a la virgen.
Cuando se arrodillo ante el altar una mariposa verde se paró en su mano y detrás de volaban tres más, en ese momento sintió la presencia de su abuelita amada y de sus tíos, su padre al ver que no regresaba fue a alcanzar a su hija y vio las mariposas, lo rodearon y en ese momento la paz invadió su cuerpo.
Los dos entendieron que hay un solo paso entre la vida y la muerte, además que las personas que más amamos regresan a la tierra como mariposas a recordarnos lo maravilloso de la vida, a vivir con nosotros el mejor momento y a enseñarnos que ellos nunca nos olvidaran y cuando necesites de ellos estarán contigo pase lo que pase.
Autor: Michelle Santiago Mesinas.
Editor: Abril Hernández Espinoza.
Diabólico tesoro.
Años atrás, en mi casa ubicada en la calle Benito Juárez, mis abuelos encontraron un tesoro enterrado en el jardín. se encontraba en un hoyo profundo , dentro de un jarrón de barro. Cuando mi abuelo lo encontró, mi abuela le dijo que no lo tocará porque se creía que ese dinero provenía del diablo.
Mi abuelo intentó tocarlo pero éste se convirtió en arena, años después teníamos planeado un viaje al Istmo, nos acompañaría mi prima, le pedimos que se quedara a dormir con nosotros en la casa, para que cuando saliéramos no perdiéramos tiempo pasando por ella.
Mi prima y yo nos dormimos en el mismo cuarto, pero teníamos dos camas, así que platicábamos desde cada cama, no queríamos dormir, para poder descansar durante en viaje y no marearnos en las curvas.
Mientras todos dormían, ella y yo platicábamos sobre cómo nos iba en la escuela y nuestras amistadas, hubo un silencio entre nosotras y en ese instante escuchamos como alguien estaba en la planta baja de la casa colocando vasos y platos en la cocina.
Nos preguntamos ¿quién estaría a altas horas de la noche abajo?, asustadas seguimos platicando para distraernos, después escuchamos como arrastraban las sillas, nos asustamos más, mi prima se pasó a mi cama y me abrazó, nos quedamos en silencio y volvimos a escuchar ruidos, pero ahora eran pasos, como si estuvieran subiendo las escaleras.
Mi prima y yo decidimos levantarnos de la cama e irnos a asomar juntas, abrimos la puerta de la recamara con mucho temor y salimos lentamente, no vimos nada en las escaleras, pero escuchamos otra vez ruidos en la primera planta de la casa, íbamos bajando las escaleras y vimos como una figura sin forma, de color blanco se desvanecía debajo de ella , entramos en pánico , y corrimos rápidamente a mi cuarto ,cerramos la puerta con llave, y no pudimos dormir.
Había llegado la hora de salir de viaje, acomodarnos todo en el coche y tomamos nuestras cosas personales, cuando íbamos en camino por la carretera mi prima y yo nos levantamos después de dormir un buen rato y Le comentamos a mi tía lo que había sucedido la noche anterior.
Ella comento , que la vez que mis abuelos encontraron el tesoro, cuando mi abuelo trato de tocarlo se convirtió en arena y vio como una figura se adentraba en la casa, pero no le dio mucha importancia, mi abuela ya había visto a esta figura extraña haciendo “travesuras” en la casa, a lo cual decía que era un duende habitándola. Ahora raramente se escuchan esos sonidos en la madrugada, pero aún está presente.
Autor: Karen Martínez Hernández.
Editor: Abril Hernández Espinoza.
Años atrás, en mi casa ubicada en la calle Benito Juárez, mis abuelos encontraron un tesoro enterrado en el jardín. se encontraba en un hoyo profundo , dentro de un jarrón de barro. Cuando mi abuelo lo encontró, mi abuela le dijo que no lo tocará porque se creía que ese dinero provenía del diablo.
Mi abuelo intentó tocarlo pero éste se convirtió en arena, años después teníamos planeado un viaje al Istmo, nos acompañaría mi prima, le pedimos que se quedara a dormir con nosotros en la casa, para que cuando saliéramos no perdiéramos tiempo pasando por ella.
Mi prima y yo nos dormimos en el mismo cuarto, pero teníamos dos camas, así que platicábamos desde cada cama, no queríamos dormir, para poder descansar durante en viaje y no marearnos en las curvas.
Mientras todos dormían, ella y yo platicábamos sobre cómo nos iba en la escuela y nuestras amistadas, hubo un silencio entre nosotras y en ese instante escuchamos como alguien estaba en la planta baja de la casa colocando vasos y platos en la cocina.
Nos preguntamos ¿quién estaría a altas horas de la noche abajo?, asustadas seguimos platicando para distraernos, después escuchamos como arrastraban las sillas, nos asustamos más, mi prima se pasó a mi cama y me abrazó, nos quedamos en silencio y volvimos a escuchar ruidos, pero ahora eran pasos, como si estuvieran subiendo las escaleras.
Mi prima y yo decidimos levantarnos de la cama e irnos a asomar juntas, abrimos la puerta de la recamara con mucho temor y salimos lentamente, no vimos nada en las escaleras, pero escuchamos otra vez ruidos en la primera planta de la casa, íbamos bajando las escaleras y vimos como una figura sin forma, de color blanco se desvanecía debajo de ella , entramos en pánico , y corrimos rápidamente a mi cuarto ,cerramos la puerta con llave, y no pudimos dormir.
Había llegado la hora de salir de viaje, acomodarnos todo en el coche y tomamos nuestras cosas personales, cuando íbamos en camino por la carretera mi prima y yo nos levantamos después de dormir un buen rato y Le comentamos a mi tía lo que había sucedido la noche anterior.
Ella comento , que la vez que mis abuelos encontraron el tesoro, cuando mi abuelo trato de tocarlo se convirtió en arena y vio como una figura se adentraba en la casa, pero no le dio mucha importancia, mi abuela ya había visto a esta figura extraña haciendo “travesuras” en la casa, a lo cual decía que era un duende habitándola. Ahora raramente se escuchan esos sonidos en la madrugada, pero aún está presente.
Autor: Karen Martínez Hernández.
Editor: Abril Hernández Espinoza.
Suicidio.
1991. una familia llegó a vivir a una casa abandonada, sin saber las terribles cosas que sucedían.
Una vez el niño más pequeño vio que la puerta del baño se había cerrado sin nada que la hubiese movido. El niño con miedo corrió a contarle a sus papas, pero no le creyeron.
En la mañana estaba toda la familia desayunando cuando, repentinamente, vieron que paso y se desvaneció una sombra , comenzaban las apariciones y los fenómenos paranormales.
Otro día su papá se estaba bañando, de repente el jabón se cayó, la puerta se abrió y entro un aire frio, al ver esto , se asustó mucho. Su mama se encontraba en el baño de bajo en donde escuchó la voz de un niño diciendo ¡VAYANSE O PAGARAN!. La señora grito desesperada, y su esposo bajo rápidamente diciendo ¿qué pasa? , ella lo abrazo muy fuerte y le dijo – vámonos de aquí esto es muy peligroso para nosotros. El contesto - no, solo hay que llamar a un padre para bendecir la casa.
A la mañana siguiente los papas llevaron a un sacerdote de la iglesia cercana, le preguntaron ¿porque pasaban esas cosas? El sacerdote comento que años atrás un señor y su hijo vivieron ahí , pero el señor , lo mato porque vivían muy mal , para terminar con el peso de culpa se suicidó. Desde entonces sus espíritus vagan por la casa.
Autor: Eliut Jeremy Ramírez Merino
Editor: Abril Hernández Espinoza.
1991. una familia llegó a vivir a una casa abandonada, sin saber las terribles cosas que sucedían.
Una vez el niño más pequeño vio que la puerta del baño se había cerrado sin nada que la hubiese movido. El niño con miedo corrió a contarle a sus papas, pero no le creyeron.
En la mañana estaba toda la familia desayunando cuando, repentinamente, vieron que paso y se desvaneció una sombra , comenzaban las apariciones y los fenómenos paranormales.
Otro día su papá se estaba bañando, de repente el jabón se cayó, la puerta se abrió y entro un aire frio, al ver esto , se asustó mucho. Su mama se encontraba en el baño de bajo en donde escuchó la voz de un niño diciendo ¡VAYANSE O PAGARAN!. La señora grito desesperada, y su esposo bajo rápidamente diciendo ¿qué pasa? , ella lo abrazo muy fuerte y le dijo – vámonos de aquí esto es muy peligroso para nosotros. El contesto - no, solo hay que llamar a un padre para bendecir la casa.
A la mañana siguiente los papas llevaron a un sacerdote de la iglesia cercana, le preguntaron ¿porque pasaban esas cosas? El sacerdote comento que años atrás un señor y su hijo vivieron ahí , pero el señor , lo mato porque vivían muy mal , para terminar con el peso de culpa se suicidó. Desde entonces sus espíritus vagan por la casa.
Autor: Eliut Jeremy Ramírez Merino
Editor: Abril Hernández Espinoza.
La sombra que te mira.
En la calle oriente de Miahuatlán, Oaxaca, se sentía una soledad enorme, siendo las tres de la mañana sonó el teléfono en la casa de la familia García, la mamá se levantó y contesto. Su hija, que dormía en el cuarto de al lado se levantó al oír el teléfono, pues toda la noche había tenido pesadillas, fue al cuarto de sus padres, donde encontró a su madre llorando, era su tía, avisando que su abuelita anteriormente muy enferma, se había puesto mal y de camino al hospital había fallecido.
La madre lloraba desconsolada, mientras la hija hacia memoria, alguien había estado despidiéndose en sus sueños, era su abuelita. Su madre le dijo a ella y a su padre que tenía que arreglar la casa de su abuelita, casualmente habían decido viajar a Miahuatlán a pasar muertos, sus demás tíos llegarían más tarde con su abuelita, pero los papeles habían cambiado su abuelita no entraría como siempre caminando con vida, sino solo el cuerpo en una caja y con el espíritu en el aire.
Esa madrugada ellos arreglaron la casa, prepararon todo para el funeral, después de esos días fue duro para todos, pero más para la niña, sentía que alguien la visitaba y cuando subía al cuarto de su abuelita alguien estaba sentada ahí.
La madre entró en una enorme depresión por la falta de su madre, un año vistió de negro y cada domingo viajaba a Miahuatlán para dejarle flores.
Pasando el tiempo la niña cumplió 16 años, una noche, que fue con sus padres a Miahuatlán, tenía mucha tarea y decidió dormirse tarde para poder avanzar, se quedó en la sala donde se encuentran las fotos de sus abuelitos, ya eran las dos de la mañana cuando la niña seguía con la tarea.
La niña escuchaba música cuando de repente oyó que las puertas de las vitrinas se abrían, en la puerta de la sala se veía una sombra, con miedo siguió en su tarea pero los ruidos volvieron, parecidos a los que se escuchan cuando tocan la puerta, los volvió a ignorar, cuando estaba muy atenta en la pantalla de la computadora se percató de que alguien la veía.
La sombra caminaba hacia ella, con mucho pánico le gritaba a su mamá para que bajara a la sala porque no aguantaba el miedo, su madre no vio nada, la sombra ya no estaba, con miedo dejo la tarea y subió a dormir, pasó el fin de semana y regresó a Oaxaca.
Meses después unos amigos de su tío se quedaron a dormir en la misma sala. A las dos de la mañana uno de ellos escucho los mismos ruidos que la adolescente había oído la vez anterior, la vitrina, la puerta y la sensación de alguien viéndolo,
con la diferencia, que su amigo sintió que la sombra caminaba sobre él y se sentaba en el sillón donde siempre se sentaba su abuelita.
Se dice que desde ese día todas las madrugadas a las dos de la mañana el espíritu de su abuelita regresa a su sala a sentarse en su sillón favorito esperando que su nieta vuelva a platicar con ella.
Autor: Ivonne López García.
Editor: Abril Hernández Espinoza.
En la calle oriente de Miahuatlán, Oaxaca, se sentía una soledad enorme, siendo las tres de la mañana sonó el teléfono en la casa de la familia García, la mamá se levantó y contesto. Su hija, que dormía en el cuarto de al lado se levantó al oír el teléfono, pues toda la noche había tenido pesadillas, fue al cuarto de sus padres, donde encontró a su madre llorando, era su tía, avisando que su abuelita anteriormente muy enferma, se había puesto mal y de camino al hospital había fallecido.
La madre lloraba desconsolada, mientras la hija hacia memoria, alguien había estado despidiéndose en sus sueños, era su abuelita. Su madre le dijo a ella y a su padre que tenía que arreglar la casa de su abuelita, casualmente habían decido viajar a Miahuatlán a pasar muertos, sus demás tíos llegarían más tarde con su abuelita, pero los papeles habían cambiado su abuelita no entraría como siempre caminando con vida, sino solo el cuerpo en una caja y con el espíritu en el aire.
Esa madrugada ellos arreglaron la casa, prepararon todo para el funeral, después de esos días fue duro para todos, pero más para la niña, sentía que alguien la visitaba y cuando subía al cuarto de su abuelita alguien estaba sentada ahí.
La madre entró en una enorme depresión por la falta de su madre, un año vistió de negro y cada domingo viajaba a Miahuatlán para dejarle flores.
Pasando el tiempo la niña cumplió 16 años, una noche, que fue con sus padres a Miahuatlán, tenía mucha tarea y decidió dormirse tarde para poder avanzar, se quedó en la sala donde se encuentran las fotos de sus abuelitos, ya eran las dos de la mañana cuando la niña seguía con la tarea.
La niña escuchaba música cuando de repente oyó que las puertas de las vitrinas se abrían, en la puerta de la sala se veía una sombra, con miedo siguió en su tarea pero los ruidos volvieron, parecidos a los que se escuchan cuando tocan la puerta, los volvió a ignorar, cuando estaba muy atenta en la pantalla de la computadora se percató de que alguien la veía.
La sombra caminaba hacia ella, con mucho pánico le gritaba a su mamá para que bajara a la sala porque no aguantaba el miedo, su madre no vio nada, la sombra ya no estaba, con miedo dejo la tarea y subió a dormir, pasó el fin de semana y regresó a Oaxaca.
Meses después unos amigos de su tío se quedaron a dormir en la misma sala. A las dos de la mañana uno de ellos escucho los mismos ruidos que la adolescente había oído la vez anterior, la vitrina, la puerta y la sensación de alguien viéndolo,
con la diferencia, que su amigo sintió que la sombra caminaba sobre él y se sentaba en el sillón donde siempre se sentaba su abuelita.
Se dice que desde ese día todas las madrugadas a las dos de la mañana el espíritu de su abuelita regresa a su sala a sentarse en su sillón favorito esperando que su nieta vuelva a platicar con ella.
Autor: Ivonne López García.
Editor: Abril Hernández Espinoza.
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