domingo, 17 de noviembre de 2013

Libro y sombra


Libro y sombra.

Se atravesó un mosquito enfrente de ella, lo vio moverse delicadamente de izquierda a derecha ,cuando el animal menos lo espero, ella hizo un movimiento fuerte pero preciso, con el cual, aquel mosquito murió.
Al terminar de tomar su bebida caliente empezó a sentir una sensación extraña, como si su cabeza comenzara arder. Esperó a que toda su familia terminara de cenar, aunque solo se tratara de dos integrantes, su amiga y su perro, dio las gracias, recogió su taza de plástico, que tenía un color deprimente ,la llevo al lavatrastos, limpio el espacio ocupado en la mesa y se dirigió a su cuarto.
Su habitación era parte de su refugio, en donde podía desahogarse con ella, y claro con un libro que siempre tenía la capacidad y el tiempo de escuchar ¿Qué tal estuvo su día?
Y esa primera frase que leyó en el libro fue la culpable de su lágrima.
Su amiga entro a ese refugio sin tocar la puerta, la vio, prendió la luz y paso al baño, su perro como buen faldero, venía tras ella dejando el sonido jadeante de su respiración .Su amiga era tan distraída que no notó que estaba llorando, y si lo noto no le dio importancia. Se terminó de bañar y volvió a salir con una toalla alrededor de su cuerpo, sin decir una palabra. El perro la siguió.

Yo observaba todo desde mi ventana, escuchando una canción, una y otra y otra vez, esa canción era una de las que podría escuchar todo el día. Debería estar haciendo mi ensayo sobre la política pero observarles era mucho más sano que comenzar mi ensayo.
Tenía mucha curiosidad de saber más de aquella pareja de niñas, sobre todo de la más pequeña, la del libro.
Eran las 12:13 de la noche aproximadamente y en ese departamento solo veía la luz que traspasaba la cortina que ya habían cerrado. Fui a mi refrigerador, busqué un poco de leche, ya no había, me serví un poco de agua y me senté en el riel de mi ventanal, pensando en… ¿Por qué en la noche o en la madrugada, siempre, esa niña, se levantaba y se quedaba ahí en su ventana durante una o dos horas?
La luz de aquel departamento se apagó, ese fue suficiente motivo para empezar a hacer mi ensayo. Pensé…política hay tanto que hacer con eso, como para perder mis horas de sueño hablando de eso. Pero bueno, la escuela te enseña más a hablar que a hacer, así que terminé mí ensayo.
Como cuarto para las dos, recogí mi vaso que había dejado en el ventanal y vi de nuevo la luz del otro departamento, pero esta vez era más tenue, reflejaba la sombra de un cuerpo identificable, era la niña, pero me asome bien para asegurarme.
Me quedé observándola fijamente por un rato, abrí mi ventana y la luz se apagó, Salí de mi departamento y crucé el pequeño pasillo adornado con flores que nos dividía, ella hecho un vistazo alzando su cortina y yo hice un gesto que reemplazaba a un hola.
Abrió su ventana, hizo a un lado su cortina que estorbaba y se quedó viéndome. No se cómo, salió de mi boca un ¿Qué tienes?, al escuchar esto, subió su mirada a mis ojos y dijo-te conozco-
-no podrías, porque yo solo te he visto una vez… ammm y eso, eso no es conocer a una persona.
-yo te conozco.
Su cara tenía una expresión de tristeza sin lágrimas.
-te conozco más que tú.
Sonreí e hice la pregunta ms natural que pude.
¿Por qué?
-por qué has estado en mí, conozco tu tristeza. Tú la conoces vista desde fuera. ¡Conoces tan poco de ti!
No entendía nada. Ella decía las cosas con un poco de coraje.
Sentí que alguien me lamia la mano, olí a un perro y escuche la respiración jadeante. Me senté en la orilla de mi cama y al otro extremo vi a mi amiga, me paré desesperada y me asomé por la ventana. Vi el otro departamento, solo, vacío, deshabitado, triste. Sentí un cosquilleo en la lengua y fui por mi libro y ensayo.
El silencio me dio miedo y comencé a llorar.
Autor: Osiris Abril Hernández Espinoza
Editora: Chávez Mateo jazmín Susana



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