Los
gusanitos
Osiris Abril Hernández Espinoza
Me encontraba en el Istmo, en mis últimas vacaciones de verano, unas vacaciones inolvidables. Mi familia y yo fuimos a un deportivo, donde había una enorme alberca, con un restaurante alado y muchos jueguitos, como resbaladillas, columpios y un gusanito que llamó mucho mi atención.
Pero como algo que me caracteriza es mi actitud inquieta, me aparte de todos, me subí a ese gusanito de aros que tanto me inquietaba, por debajo de un aro vi a un gusanito de verdad que me decía ¡ven Karen, ven!.
Metí mi cabeza entre los aros y me dijo ¡ayúdame por favor, necesito que metas tu cabeza en cada uno de los aros! ¿Me ayudarás? como vi tan desesperado al gusanito lo hice, pero en el momento de meter mi cabeza en el último aro, noté que ya se había atorado y no había manera de sacarla.
Hasta que mi mamá llegó y me ayudó a sacarla, yo lloré incontrolablemente, volteé a ver al gusanito y se estaba riendo, no sé si era de mí, pero la verdad no entendí ¿por qué me pidió que hiciera algo así?
Editor Martha Ivonne López García
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