sábado, 16 de noviembre de 2013

EL CONEJO FLOPY

EL CONEJO FLOPY
Jazmín Susana Chávez Mateo

En un hermoso día de verano estaba Flopy un bonito y amigable conejo quien se encontraba con su amiga tutsi una hermosa y sabia  colibrí azul y su amiga Snuggy, una envidiosa y traviesa hormiga, ese día ellos jugaban en el parque junto a la casa de Flopy, invitaron a sus demás amiguitos y pasaron una tarde muy bonita, después de tantos juegos estaban totalmente cansados, la señora Lissa les invito una rica merienda en su casa, Flopy los invito a pasar a la sala y mientras esperaban la merienda veían entretenidamente una película.
Lista la merienda pasaron al comedor y comían mientras platicaban y contaban sus momentos más graciosos, ya eran las 8:00 de la noche y todos tenían que irse a su casa. Tutsi y Snuggy se despidieron de Flopy y su mamá, después de eso se despidieron ellos y tomaron rumbos distintos en camino a casa Snuggy se encontró con el señor Polo una serpiente mala y envidiosa que solo le gustaba molestar a la gente y hacer que la amistades no duraran mucho.
-Hola Snuggy, ¿Qué te trae por este camino y tan noche?
-Buenas noches señor Polo –respondió la hormiga - Es el camino que debo tomar a casa y acabo de salir de jugar de la casa de Flopy.
-Ha ¿La conejita traviesa que su mama tiene una dulcería cierto?
-Así es ella es mi amiga.
- Ha pues que bien Snuggy me da gusto por ti, ¿Y no se te antojan todos los dulces que ahí tiene el? ¿No te da envidia que él pueda comer cosas deliciosas cuando quiera y tú no?
-Mmm, la verdad si señor polo, quisiera tener todos los dulces que él tiene y comerlos cuando yo quiera además la señora Lissa cocina delicioso.
- Si ya lo he de imaginar Snuggy ¿Quieres que te ayude a hurtar todos los dulces que se te antojen?, con la simple condición de que quiero la mitad de lo que vallamos a obtener.
-Si señor polo estoy dispuesta a hurtar los dulces.
Esa noche Snuggy volvió a casa y se durmió pensando en cómo podía hurtar todos los dulces, a la mañana siguiente se fue demasiado temprano a casa de Flopy a seguir jugando mientras seguía con la idea de hurtar sus dulces, llegó a casa de Flopy y este lo recibió con una gran sonrisa y brincando de la alegría porque  su amigo Snuggy había llegado, se pusieron a jugar y mientras esperaban A Tutsi para que el juego fuera más divertido, Tutsi llegó y se pusieron a platicar y a Snuggy se le ocurrió una brillante idea.
Amigos se me ha ocurrido que podríamos hacer una increíble pijamada mañana en la noche, ¿Qué les parece?
-Increíble dijo Flopy- si quieren la podemos hacer en mi casa.
-¿Si esta increíble que fuera aquí en tu casa que te parece Snuggy?, dijo tutsi.
-Sí, me parece fantástico que sea en tu casa Flopy.
Y a si fueron pasando los días, hasta el día de su pijamada, llego el gran día y Tutsi y Snuggy  se divertían mucho junto con Flopy, la pijamada llegaba a su fin y se fueron a dormir mientras ellos se quedaban dormidos, Snuggy aprovechó el momento para poder robar kilos y kilos de dulces el señor Polo lo ayudaba y los dulces los llevo a su casa para ahí poder repartirlos y comerlos.
Lo que Snuggy no sabía era que tutsi lo había visto, tutsi estaba muy desconcertada y muy triste porque ella jamás pensó que Snuggy le podía hacer eso a su amiga, ella no sabía que hacer no sabía si decirle a Flopy o no a sí que recurrió a su tío el señor Squipi una garza muy bonita, bondadoso y con una paz increíble además de que era muy sabio este le dijo.
-Tutsi tienes que pensar en tu amiga Flopy piensa en lo que ella sentiría si se llegar a enterar de lo ocurrido y que sepa también que tú lo sabes por qué eso te hace una cómplice y valora también la confianza y amistad que te da Flopy.
-Gracias tío, muchas gracias ahora sé lo que tengo que hacer.
Esa misma tarde tutsi fue hablar con Flopy y le dijo todo lo que ella había visto y le dijo que ella se lo decía porque no quería perder su amistad.
Flopy lo tomo muy bien y comprendió lo que tutsi le decía, así que al otro día, Flopy se levantó muy temprano y fue hablar con Snuggy y se encontró con la gran sorpresa  de que Snuggy estaba muy enferma por haber comido tanto dulce, y le dijo que lo que había hecho estaba muy mal y que ya no quería que fueran amigas porque ella había perdido toda la confianza en su amiga.

EDITORA AMAYRANI ASUNCIÓN REYES CRUZ.

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